Anorexia / intersección 11

La Paola divertida y vital de antes, ahora ha enmudecido. Y, cuando dice algo, no es su voz; es la voz rota, gélida y desagradable de la anorexia la que habla por ella. La enfermedad le ha precintado el corazón, la mente, la sonrisa, la alegría. Ahora habita en un profundo y oscuro zulo, enfangada en tristeza. Delante del espejo se ve gorda, fea, deforme, poca cosa. Todavía no le llegan las voces de los que la quieren, los que la gritan que escape, que corra. Todavía es una prisionera más de la anorexia. 

(Cuadro perteneciente a la exposición INTERSECCIONES)

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